El H!?/#(&@ siempre es uno – Parte 3

Publicado: 28 febrero, 2013 en Para Reir

Continuando con nuestras historias en las que el H!?/#(&@ siempre es uno, hoy vamos a hablar de ese momento de la adolescencia donde uno empieza a descubrir, preguntar y probar de más. En ese momento llego mi época de probar los cigarrillos; gracias a mi primo Andrés, que era mayor que yo, en el patio de su casa a escondidas dábamos las primeras caladas de ese vicio que nos hacia toser como locos, durante una hora seguida. Para esa época apenas tenía unos 14 años, no era tan vulnerable (o más bien mi grupo de amigos no estaba fumando aún, porque todos somos muy vulnerables en esa etapa).

Cuando se empiezan a compartir esos gustos con los amigos del colegio, el porcentaje de consumo suele aumentar, (no solo con los cigarrillos, también con las groserías, las faltas a clase, las picardias que son tan comunes en el colegio) pero hay un factor importante y es ese miedo a que mamá nos “pille” el aliento o el olor impregnado en el saco, por eso en ese instante empezamos a realizar artimañas para que mamá no se de cuenta (no las expongo acá; no puedo dar todas las recetas).

No me siento el más orgulloso de aprender a fumar y mucho menos de mantener ese vicio durante tantos años, luego de todo lo que nos dicen en todos los medios de publicidad; pero como lo prohibido sabe mejor, ya llegará el momento de decirle que NO al cigarrillo

El caso es que hoy me acorde del día en que mi hermano me hizo quedar en total evidencia ante mi mamá. Cuando apenas tenía unos 5 años y con su mente hiperactiva e hiper-curiosa, se proponía buscar, aprender y usmear en cualquier lugar, apoyado por la sabiduría e inventiva de los padres que quedan con la boca abierta y con la mente en blanco por unos segundos cuando los hijos llegan con ese tipo de preguntas “¿como nacen los niños?”. No solo encontro los cigarrillos en mi maleta, sino que inocentemente (#sarcasmo) fue a donde mamá a preguntarle que era esa cajetilla roja con blanco, que se había encontrado en mi maleta.

Como se podrán imaginar el H!?/#(&@ en ese momento era YO, (cuando en realidad ha debido ser mi hermano, por chismoso) la cantaleta que tuve que aguantarme por parte de mi mamá, no solo por el hecho de enfrentarme a este vicio y todas sus consecuencias, (que aún me recrimina), era el hecho que tenía que dar ejemplo y no dejar al alcance de mi hermano ese tipo de cosas; el hecho de ser el hermano mayor siempre lleva sus consecuencias, porque debes dar ejemplo y eres el ejemplo a seguir por parte de tus hermanos.

Por eso, ese día el H!?/#(&@ no fue, ni mi primo que me condujo al cigarrilo, ni mi hermano, por haberme hecho quedar como un zapato con mi mamá.

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